Urología Reconstructiva

La cirugía reconstructiva urológica tiene el objetivo de recuperar la función de cualquier órgano o parte del aparato genitourinario que se ha visto afectada por enfermedades de diversa índole, mediante la aplicación de técnicas quirúrgicas específicas. Trata de reparar los tejidos o las estructuras anatómicas de la zona enferma, con la finalidad de que recuperen su función de la forma más parecida posible a la original. Estas técnicas recurren a procedimientos complejos que, a veces, exigen la transposición de tejidos diferentes procedentes de otra parte del organismo. En todo caso, requieren de una gran experiencia quirúrgica para poder llevarlas a cabo con éxito.

En Corporación Urológica del Mediterráneo somos expertos en una amplia variedad de técnicas reconstructivas, tanto en niños como en adultos. 

Estenosis de uretra

Consiste en la estrechez de una parte variable de la uretra que provoca una dificultad para orinar progresiva y que puede dar lugar, en última instancia, a una retención urinaria. La causa, el número, la localización y la longitud de la estenosis son los elementos fundamentales a tener en cuenta a la hora de reconstruir la uretra afectada.

En la gran mayoría de los pacientes, somos capaces de solucionar el problema en un solo tiempo recurriendo a la resección de la zona enferma, al empleo de injertos libres de mucosa oral (procedente de la cara interna de la mejilla o del labio), de colgajos pediculados de piel del pene, o a una combinación de las anteriores.

En casos seleccionados, se puede tratar mediante un procedimiento transuretral mínimamente invasivo denominado uretrotomía endoscópica o interna.

ESTENOSIS DE URETRA


Estenosis de la unión pieloureteral

Consiste en una estrechez, anatómica o funcional, de la unión de la pelvis renal con el tramo inicial del uréter. Como consecuencia, la presión dentro de la vía urinaria aumenta provocando la dilatación de las cavidades renales y una disminución de la filtración glomerular, es decir, de la función del riñón afectado. Esta situación, mantenida en el tiempo, puede conducir a un deterioro irreversible de la función renal y, como consecuencia, tener que extirpar el riñón completamente.

En algunos casos es asintomática y se diagnostica por la aparición de complicaciones tales como infecciones urinarias o litiasis. Lo habitual, en cambio, es que los pacientes consulten por dolor en la región lumbar (parte baja de la espalda), que se desencadena especialmente cuando beben más líquido de lo habitual.

Esta situación, que habitualmente es congénita, puede deberse a diversas circunstancias que hay que tener en cuenta a la hora planificar y llevar a cabo el tratamiento. Nosotros llevamos a cabo esta intervención por vía laparoscópica con lo que evitamos heridas y cicatrices significativas a la vez que logramos una recuperación más rápida.

ESTENOSIS PIELO-URETERAL


Hipospadias 

El hipospadias consiste en una alteración del desarrollo del pene en que el meato de la uretra se localiza en la cara ventral del pene, entre cualquier punto situado entre el glande y la zona perineal. Suele asociarse a una curvatura del pene, el glande está hendido y el prepucio sólo existe en la cara dorsal. 

HIPOSPADIAS


Fístulas vesico-vaginales

Son las fístulas uro-genitales más frecuentes y consisten en la presencia de una comunicación anormal entre la vejiga y la vagina, lo que condiciona la aparición de una incontinencia de orina por escapes de esta a través de la vagina. De forma característica, la incontinencia es continua e independiente de la postura que adopte la paciente. No obstante, existen situaciones, en fístulas de pequeño tamaño, en las que la incontinencia es de menor intensidad y puede ser difícil de diagnosticar.

Suele darse como complicación de cirugías ginecológicas, especialmente tras una histerectomía (extirpación del útero).  La aparición de una incontinencia, sobre todo si es continua, en una mujer con antecedente de intervención ginecológica o pelviana previa, debe hacer sospechar siempre su presencia.

Requieren de una evaluación exhaustiva y rigurosa para poder ofrecer el tratamiento más apropiado a cada caso.  El diagnóstico exige la visualización a través de una cistoscopia y colposcopia, demostrando la comunicación de orina entre la vejiga y la vagina. A veces las fístulas no son tan evidentes y obligan a teñir la orina con colorantes (azul de metileno) o a realizar estudios radiológicos con contraste vesical a repleción.

Esta complicación suele tener una solución quirúrgica con alta tasa de éxitos definitivos en manos expertas en la que influyen factores tales como el número, tamaño, causa y factores concomitantes (radioterapia, tumores, número de cirugías previas).  Nosotros empleamos un abordaje por vía vaginal o laparoscópico, según la localización, número y tamaño de la fístula, siempre buscando el acceso mínimamente invasivo.

fistula-vesico-vaginal