La urología pediátrica es la parte de la urología que se ocupa de todos los problemas genitourinarios del niño y de la niña. Participa de todo el conocimiento de la urología, aunque siempre adaptado a la edad del paciente. Las enfermedades urológicas del niño son diferentes a las que se encuentran en edades adultas, tanto más diferente cuanto menor edad tiene en niño. El ámbito de actuación gira, sobre todo y básicamente, alrededor de las malformaciones congénitas, pero también sobre otros procesos urológicos adquiridos. Las características propias de la fisiología y anatomía del niño son otros aspectos que hacen su manejo también diferente al del adulto.

Los tratamientos que se aplican son los mismos que en la urología general, pero adaptados a la edad del paciente.

La urología pediátrica está en estrecha relación con la pediatría y la neonatología, para el tratamiento prenatal, de recién nacidos y lactantes pequeños; con la nefrología pediátrica, debido a la severa repercusión renal de determinadas anomalías; con la endourología y con la cirugía general y laparoscópica.

En Corporación Urológica del Mediterráneo procuramos integrar nuestros cuidados con la urología adulta para garantizar una adecuada continuidad asistencial.

Hipospadias

El hipospadias consiste en una alteración del desarrollo del pene en la que el meato de la uretra se abre en la cara ventral del pene, entre cualquier punto entre el glande y la zona perineal. Suele asociar curvatura del pene, el glande está hendido y el prepucio sólo existe en la cara dorsal. 

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Hipospadias

Fimosis

Es el motivo consulta más frecuente en nuestra especialidad. Consiste en la imposibilidad de descubrir el glande que puede deberse a la estrechez de la piel del prepucio. En algunos casos se precisa un tratamiento quirúrgico mientras que en otros, en cambio, no es necesario ya que se resuelven mediante la aplicación de una crema de corticoides.

La presencia de adherencias entre el glande y la cara interna del prepucio se conoce como adherencias balanoprepuciales. Se despegan solas con el crecimiento y no precisan tratamiento.

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Sinequias de labios menores en niñas

Son aglutinaciones de los labios menores debido a factores irritantes y al estado hipoestrogénico propio de las niñas. 

Se separan fácilmente con el uso de una crema estrogénica y/o el desbridamiento en la consulta tras la aplicación de un poco de anestésico local en crema.

sinequias


Infecciones urinarias y reflujo vesicoureteral

La infección urinaria es diagnosticada y tratada en primer lugar por el pediatra o nefrólogo pediátrico. Cuando la causa de la infección es o hay sospecha de que pueda deberse a una alteración anatómica o funcional del tracto urinario (infección complicada) , el pediatra debe referir al paciente a nuestra consulta.

El reflujo vesicoureteral, pero también el megauréter, la hidronefrosis, la estenosis pieloureteral y otras alteraciones funcionales como la micción incoordinada, pueden ser causas de infección del tracto urinario.

El reflujo vesicoureteral consiste en el paso de la orina de la vejiga al uréter, lo cual provoca dilatación, infecciones del tracto urinario y daño renal. En condiciones normales la anatomía de la unión del uréter a la vejiga impide que la orina refluya hacia el riñón. Hay distintos grados de gravedad que es importante diferenciar por su importancia pronóstica e influir en la decisión terapéutica.

En la actualidad, el tratamiento endoscópico mediante la inyección de un material abultante en el suelo del meato ureteral corrige el reflujo en un alto porcentaje de casos evitando la cirugía convencional.

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Megauréter estenótico

Consiste en la dificultad de paso de la orina del uréter a la vejiga por  un trastorno del tramo final del uréter que ocasiona dilatación, infecciones de orina y daño renal.

En la actualidad la dilatación por endoscopia puede lograr abrir lo suficiente el meato ureteral y evitar la cirugía reconstructiva más compleja.

Incontinencia urinaria en el niño

Algunos niños son remitidos por pérdidas de orina importantes secundarias a malformaciones graves, anatómicas o neurológicas, tales como la espina bífida, entre otras. 

No obstante, las consultas más frecuentes se deben a pequeños escapes nocturnos (enuresis) y/o diurnos.  La enuresis es un problema frecuente en el niño que es manejado habitualmente por el pediatra cuando no hay otros síntomas, pero cuando el niño manifiesta también síntomas diurnos tales como frecuencia, urgencia y algún escape, entonces debe ser enviado a nuestras consultas para descarta algún componente disfuncional que pueda estar en la base de los síntomas y precise un tratamiento específico.

El hábito retencionista, la vejiga hiperactiva y la micción incoordinada son en muchas ocasiones causa de estos síntomas.

incontinencia


Hidronefrosis o Estenosis de la unión pieloureteral

Es la dificultad al paso de orina de la pelvis renal al uréter que, dejado a su evolución, puede causar daño renal. En ocasiones, la dilatación es transitoria y no precisa tratamiento.  En los casos en que hay indicación quirúrgica, la pieloplastia es  la técnica de elección.

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Malformaciones urogenitales

La lista de malformaciones urogenitales que puede presentar el niño es amplia: agenesia renal, ectopia renal, riñón en herradura, riñón multiquístico (displasia), sistemas dobles, ureterocele, ectopia ureteral, extrofia vesical etc. 

No obstante, la consulta más frecuente es la de unos padres en que durante un estudio ecográfico prenatal se ha encontrado una dilatación renal, esta situación se conoce como hidronefrosis prenatal.  Muchos niños presentan esta dilatación de forma normal durante el embarazo y no está presente después del parto. Pero siempre es preciso realizar una ecografía postnatal en el hospital antes del alta, si se mantiene la dilatación es necesaria la consulta con el urólogo pediátrico para el seguimiento. 

Criptorquidia y testículo en ascensor

Los testículos se forman dentro de la cavidad abdominal, al igual que los ovarios en las niñas. En estas, los ovarios permanecen siempre en el abdomen, pero cuando se trata de un niño, el testículo debe descender a la bolsa escrotal siguiendo un trayecto guiado por factores locales y hormonales.
Con mucha frecuencia el testículo no alcanza la bolsa escrotal y permanece en el abdomen o en el canal inguinal. Estos testículos precisan de un tratamiento quirúrgico para descenderlos a su posición natural en la bolsa escrotal, cirugía que se recomienda realizar entre los 6 meses y los 2 años de edad. Los testículos intraabdominales se tratan mejor por técnica laparoscópica.

criptorquidia


Testículo en ascensor

Estos son, a diferencia de los testes retenidos criptorquídicos, testículos normales que alcanzaron la bolsa pero que luego se mueven libremente por la zona y ascienden temporalmente. Estos casos son normales y no precisan tratamiento pero, dada la dificultad para distinguir esta situación de la descrita anteriormente, muchos pediatras remiten a los pacientes a nuestras consultas para asegurar el diagnóstico y confirmar la necesidad o no de tratamiento.

Hidrocele 

Es el aumento de tamaño de la bolsa escrotal, gradual o súbita, generalmente por acumulación de líquido que, a diferencia del adulto, proviene de la cavidad abdominal. 

Muchos niños nacen con hidrocele pero lo normal es que más del 80% de los casos desaparezca en los primeros 2 años. Cuando no desaparece a esa edad está indicada la corrección mediante una técnica similar al tratamiento de la hernia inguinal y diferente a la técnica que se emplea en el hidrocele del adulto.

hidrocele


Varicocele

Es raro en el niño porque afecta más a adolescentes y adultos jóvenes. Cuando aparece en el niño suele tener un grado bajo, pero en los casos en que el varicocele produzca molestias o sea de un grado III (visible sin aumentar la presión abdominal) está aconsejada su corrección.

De las diferentes técnicas descritas, nosotros preferimos el tratamiento de Palomo laparoscópico con ligadura de la vena intraabdominal. 

varicocele