Los tumores de testículo suponen el 1-2% de los cánceres que afectan al varón y son los más frecuentes entre los 20 y 50 años. Su incidencia es tanto mayor cuanto más desarrollada está la sociedad. A pesar de que son bastante agresivos, hoy en día, la probabilidad de curación es superior al 90%.

Factores de riesgo

Se han identificado toda una serie de circunstancias que se asocian con un aumento del riesgo de padecer cáncer de testículo.

  • Ico Criptorquidia. En condiciones normales los testículos se forman en el abdomen, pero emigran durante el desarrollo al escroto donde tienen las condiciones óptimas para su funcionamiento. Cuando se dan fallos en este descenso, el testículo puede quedar situado en cualquier lugar entre el abdomen, región inguinal o en el escroto.  El riesgo de desarrollar un tumor es tanto mayor cuanto más alto queda retenido el testículo.
  • Ico Testículo atrófico.Teste de menor tamaño.
  • Ico Tumor previo en el otro testículo.
  • Ico Historia familiar de cáncer testicular. 
  • Ico Profesión. En ocasiones puede ser un factor de riesgo si se está expuesto habitualmente a ciertos productos químicos (carbón, petróleo, gas, curtidos, licores, etc.) o a temperaturas extremas. 
  • Ico Infección HIV. El riesgo de padecer este tipo de cáncer es mayor entre los infectados por el virus HIV, o que han desarrollado SIDA.


La lesión precursora es el carcinoma in situ que no produce efecto masa ni provoca síntomas, pero casi siempre evoluciona hacia un cáncer. Sólo en ocasiones, la presencia de microcalcificaciones observadas en una ecografía testicular puede ponernos en aviso de su presencia.

Tipos de cáncer de testículo

El 95% proceden de las células germinales, destinadas a la procreación. Distinguimos dos tipos con importancia pronóstica y de la que depende el tratamiento: seminomas y no seminomas. El 5% restante son tumores estromales y secundarios (extendidos desde otros órganos).

Seminomas

Se desarrollan en las células productoras de espermatozoides de los testículos. Dentro de esta categoría, y en base a su aspecto microscópico, se establecen dos subtipos principales: los seminomas típicos (suelen aparecer entre los 30 y los 50 años) y los seminomas espermatocíticos (suelen aparecer en mayores de 50 años). Se desarrolla de forma muy lenta y no suelen provocar metástasis.

No seminomas

Son cánceres que se desarrollan a partir de las células germinales, capaces de diferenciarse en células de cualquier tejido. Hay diferentes tipos que habitualmente no se presentan de forma pura sino combinados entre si.

Carcinomas embrionarios. Es el más frecuente de los no seminomas y suele ser agresivo y desarrollar metástasis precozmente aunque sea de pequeño tamaño.

Tumores del saco vitelino. También son conocidos como tumores de seno endodérmico. Afecta principalmente a niños y jóvenes, teniendo grandes posibilidades de curación cuando se detectan en la primera infancia. Sin embargo, son más problemáticos en adultos, sobre todo si se combinan variedades no seminomatosas. 

Coriocarcinomas. Son raros, muy agresivos y sólo se presentan en adultos. Por lo general se presentan asociados a otras variedades.

Teratomas. Son tumores con áreas que de las tres capas de un embrión en desarrollo y de las que derivan todos los tejidos del organismo: el endodermo (la capa más profunda), el mesodermo (la capa intermedia) y el ectodermo (la capa exterior).

Tumores estromales. Proceden de los tejidos de soporte y producción de hormonas de los testículos. Dos tipos de tumores muy importantes pertenecen a esta clase: los tumores de las células de Leydig (células productoras de andrógenos) y los tumores de las células de Sertoli (células de soporte esenciales para la maduración de espermatozoides). Ambos tipos de tumores suelen ser benignos, no propagándose más allá de los testículos y tratándose sólo mediante la extirpación (orquiectomía).

Tumores testiculares secundarios. Originados en otros órganos y propagados al testículo. En edades avanzadas el linfoma testicular suele ser más frecuente incluso que el resto de tumores testiculares puros. 

Síntomas

El síntoma más común es la aparición en un testículo de una masa o abultamiento que no suele causar dolor ni incomodidad. A veces, la sintomatología es la sensación de pesadez o dolor en el abdomen inferior o en el escroto. Ante cualquier aumento de tamaño testicular debe consultarse siempre con el urólogo. Hay que diferenciarlo de hidrocele, quiste de cordón, orquitis o varicoceles.

El crecimiento de las mamas (ginecomastia) es un síntoma que muy pocas veces se suele encontrar. Tal crecimiento se debe a que ciertos tipos de tumores segregan altos niveles de la hormona gonadotropina coriónica, que induce el desarrollo de las mamas.

Otras veces, son diagnosticados debido a los síntomas que produce su extensión a otras zonas (metástasis): dolor abdominal, dolor de espalda, perdida de peso, etc.

En raras ocasiones no es posible identificar ninguna sintomatología concreta, detectándose la enfermedad tan sólo como consecuencia de las exploraciones motivadas por otras causas. 

Diagnóstico

Se basa en la exploración física y la realización de un ecografía escrotal donde se aprecia la existencia de una masa sólida que se diferencia de los quistes.

  • - Marcadores Tumorales sanguíneos. Se complementa con la detección de marcadores tumorales sanguíneos (Beta HCG, Alfa-fetoproteína, LDH) que se encuentran elevados en determinados tipos de tumores, tanto más cuanto más extendidos. La determinación de estos marcadores será después determinante para el seguimiento ya que la curación exige que se normalicen completamente.

  • - TAC toraco-abdominal. Es obligatoria la realización de una TAC toraco-abdominal (o una Resonancia Magnética) para determinar si el tumor se ha extendido a otros órganos. El cáncer de testículo suele extenderse en primer lugar a los ganglios linfáticos del retroperitoneo que es el espacio del abdomen alrededor de los grandes vasos (arteria aorta, vena cava) en la zona comprendida entre los riñones y la pelvis. Este área debe ser minuciosamente evaluada.

Según el tipo de tumor y el grado de extensión (localizado en el testículo o extendido a ganglios linfáticos y/o otros órganos del cuerpo) clasificamos a la enfermedad en diferentes estadios que determinarán el tratamiento. Cuanto más extendido y más agresiva sea la variedad, mayor probabilidad de recibir tratamientos sistémicos como la quimioterapia.

Tratamiento

El tratamiento inicial de todo cáncer de testículo es la orquiectomía (extirpación) del teste por vía inguinal. Posteriormente, tras conocer el tipo de tumor de que se trata, el grado de extensión y comprobar cómo están los marcadores tumorales tras la orquiectomía, pueden ser necesarios diversos tratamientos.

Seminomas

Localizados en el testículo. Si son pequeños y no están extendidos el tratamiento más común es el seguimiento cercano ya que tienen una probabilidad de recaída de sólo el 5-10%. Si son grandes (mayores de 4 cms), tras la cirugía se complementa el tratamiento con radioterapia abdominal o quimioterapia ya que la probabilidad de recaída puede llegar al 20%.

Extendidos (metastásicos). Quimioterapia sistémica o radioterapia abdominal (esta sólo si la extensión es a los ganglios linfáticos y son pequeños). Si tras la misma existe tumor residual puede ser necesaria una cirugía de rescate.

No seminomas

Localizados en el testículo. Como estos suelen tener más tendencia a desarrollar metástasis que los seminomas puede haber tres conductas si los marcadores son negativos: 

  • icobullet4 Seguimiento cercano. Asumiendo una probabilidad de recidiva del 20-25%.
  • icobullet4 Linfadenectomía retroperitoneal. Es una cirugía importante que se lleva a cabo por vía laparoscópica o abierta y que trata de eliminar los ganglios linfáticos del retroperitoneo donde suelen extenderse los tumores de testículo de forma preferente.
  • icobullet4 Quimioterapia. Actúa sobre todo el organismo.

Extendidos o metastásicos. Quimioterapia sistémica. Si tras la misma existe tumor residual puede ser necesaria una cirugía de rescate.

Seguimiento

Hoy en día, las curaciones en el cáncer de testículo superan el 90% debido a la gran eficacia de la quimioterapia basada en el Cisplatino y al hecho de llevar a cabo un seguimiento cercano que permite detectar y tratar precozmente las recaídas.

Los controles periódicos se hacen determinando los marcadores tumorales en sangre y mediante la realización de TAC o Resonancia magnética.

Fertilidad y cáncer de testículo. Los hombres con cáncer testicular que deseen tener hijos en un futuro, deberían tener en cuenta la posibilidad de preservar su esperma antes de empezar el tratamiento. Esto es especialmente importante para los hombres cuyos recuentos espermáticos o cuya calidad del esperma se sitúan en unos niveles inferiores a los normales.