Infecciones Urinarias

Las infecciones urinarias son las infecciones bacterianas más comunes, representando miles de consultas y considerables visitas a los servicios de urgencias cada año. 

Aunque se dan tanto en el hombre como en la mujer, son mucho más comunes entre las mujeres de todas las edades.

Se pueden presentar de diferentes formas que incluyen la bacteriuria asintomática,  la infección sintomática o la sepsis provocada por una infección urinaria complicada que requiere siempre hospitalización y puede comprometer la vida.

Bacteriuria asintomática 

Se define como la presencia de un número significativo de bacterias en orina sin que se acompañe de síntomas o signos atribuibles a la infección urinaria. Es un estado de colonización y no indica la presencia de una infección que requiera tratamiento. La bacteriuria asintomática es muy frecuente y su incidencia aumenta con la edad, desde el 3,5% de la población general al 20% en las mujeres mayores de 70 años.

Infección urinaria sintomática 

Requiere que el paciente se presente con síntomas y signos sugerentes de una infección urinaria y, además, pruebas de laboratorio que confirman el diagnóstico (bacteriuria y piuria). 

Los síntomas habituales consisten en la urgencia, frecuencia y escozor miccional, dolor suprapúbico o lumbar, con o sin fiebre. La fiebre normalmente no está presente en infección localizada en la vejiga (cistitis) y su presencia sugiere la afectación del riñón (pielonefritis) o de la próstata (prostatitis) en el varón. 

Infección urinaria complicada 

Es aquella infección sintomática que ocurre en pacientes en los que, debido a una anormalidad funcional o estructural, a haber tenido una instrumentación urinaria previa o por padecer enfermedades sistémicas tales como la insuficiencia renal, diabetes o una inmunodeficiencia, la infección adquiere una gravedad especial que puede comprometer seriamente la vida del paciente.

En los varones, la mayor parte de las infecciones urinarias, sobre todo en la juventud, son prostatitis que requieren un diagnostico y tratamiento precoz para evitar que se hagan crónicas.

Tipos de Infección Urinaria


Diagnóstico

Se basa en la clínica, los antecedentes y las pruebas de laboratorio. Es necesario siempre llevar a cabo:
 
Exploración física 

- Análisis de sangre
- Bioquímica de orina y sedimento urinario
- Cultivo de orina
- Ecografía externa del aparato urinario


En determinadas situaciones podrían ser necesario complementarlo con:

- Estudio urodinámico
- Cistoscopia
- Uro TAC

Cultivo de Orina


 Cultivo de orina. Base del diagnóstico

Tratamiento

Dos aspectos determinan el tratamiento de los pacientes con infección urinaria: la elección del antibiótico apropiado y la duración de la terapia. La elección del antibiótico debe guiarse por los patógenos bacterianos habituales (si se conocen las tasas de resistencia locales), por el perfil de efectos adversos y por las comorbilidades del paciente. No todo antibiótico es apropiado para todos los pacientes y una mala selección puede conducir, de forma paradójica, a infecciones urinarias de repetición difíciles de controlar.

En las infecciones de orina de la mujer es posible identificar diferentes tipos de pacientes en los que, a veces, es posible detectar los factores desencadenantes. Por ello, es importante consultar a tiempo para identificarlos y elegir las medidas preventivas eficaces que disminuyan al máximo el riesgo de recurrencia.

Las infecciones complicadas requieren ingreso hospitalario y, con frecuencia, obligan a tener que llevar a cabo instrumentaciones con la finalidad de resolver problemas obstructivos o funcionales subyacentes.